¿QUÉ ES EL INTERNET DE LAS COSAS?
Es un término del que escuchamos hablar constantemente.
Internet de las cosas, Internet of Things o IoT por sus siglas en inglés,
es un concepto un poco abstracto pero que ha estado ganando bastante
popularidad en los últimos meses. La idea que intenta representar queda
bastante bien ilustrada por su nombre, cosas cotidianas que se conectan a
Internet, pero en realidad se trata de mucho más que eso.
Para entender de qué va el Internet de las cosas debemos
también comprender que sus fundamentos no son en lo absoluto nuevos. Desde hace
unos 30 años que se viene trabajando con la idea de hacer un poco más
interactivos todos los objetos de uso cotidiano. Ideas como el hogar
inteligente, también conocido como la casa del mañana, han evolucionado antes
de que nos demos cuenta en el hogar conectado para entrar al Internet de las
cosas.
Si tuviéramos que dar una definición del Internet de las cosas
probablemente lo mejor sería decir que se trata de una red que interconecta
objetos físicos valiéndose del Internet. Los mentados objetos se valen de
sistemas embebidos, o lo que es lo mismo, hardware especializado que le permite
no solo la conectividad a Internet, sino que además programa eventos
específicos en función de las tareas que le sean dictadas remotamente.
¿Cuándo llegará totalmente?
A diferencia de algunas tecnologías mucho más populares, el Internet de las cosas no ha encontrado su foco de explosión
en el mercado del consumo. Quizás la tecnología está aún demasiado verde, o
quizás los grandes del sector no han visto la oportunidad correcta para
abalanzarse encima.
Como sea, es el sector privado donde el Internet de las
Cosas se está haciendo cada vez más popular.
La industria de producción en masa: la maquinaria que
se encarga de controlar los procesos de fabricación, robots ensambladores,
sensores de temperatura, control de producción, todo está conectado al Internet
en cada vez más empresas lo que permite centralizar el control de la
infraestructura.
Control de infraestructura urbana: control de semáforos,
puentes, vías de tren, cámaras urbanas. Cada vez más ciudades implementan este
tipo de infraestructuras basadas en el Internet de las Cosas que permiten
monitorear el correcto funcionamiento de sus estructuras además de adaptar más
flexiblemente su funcionamiento ante nuevos eventos.
Control ambiental: una de las áreas en las que está
teniendo más éxito el Internet de las cosas, pues permite acceder desde
prácticamente cualquier parte a información de sensores atmosféricos,
meteorológicos, y sísmicos.
Sector salud: cada vez más clínicas y hospitales
alrededor del mundo confían en sistemas que les permiten al personal de salud
monitorear activamente a los pacientes de manera ambulatoria y no invasiva.
¿Cómo funciona?
Hay aplicaciones del Internet de las Cosas para el
transporte, la industria energética, y prácticamente todos los sectores
comerciales. Como hemos dicho, el gran pendiente es el mercado de consumo, o lo
que es lo mismo, los hogares, un lugar al que probablemente es cuestión de
tiempo para que veamos la gran explosión del IoT.
Se trata de chips y circuitos que comparados con, por
ejemplo, un smartphone, podrían parecernos muy rudimentarios, pero que cuentan
con todas las herramientas necesarias para cumplir labores especializadas muy específicas.
No hay un tipo específico de objetos conectados al Internet de las cosas. En lugar de eso se
les puede clasificar como objetos que funcionan como sensores y objetos que
realizan acciones activas. Claro, los hay que cumplen ambas funciones de manera
simultánea.
En cualquier caso el principio es el mismo y la clave es la
operación remota. Cada uno de los objetos conectados al Internet tiene una
IP especifica y mediante esa IP puede ser accedido pare recibir
instrucciones. Así mismo, puede contactar con un servidor externo y enviar los
datos que recoja.
VÍDEOS

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